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19.mar.2014 / 10:21 am / Haga un comentario

Ministro-Richard-Canán

Los neofascistas violentos (guarimberos militantes de los partidos de extrema derecha Voluntad Popular y Primero Justicia), noche a noche siguen descargando su “arrechera” y su odio contra la ciudad. Los vecinos claman y piden paz y tranquilidad en sus comunidades.

Los grupos neofascistas justifican su accionar violento, generador del caos y la destrucción de todo lo que encuentran a su paso, esgrimiendo sin rubor y sin vergüenza su derecho constitucional a la protesta.

En efecto, el artículo 68 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela señala que todos “Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a manifestar”, eso sí, señala expresamente que el derecho a la manifestación debe ser “pacíficamente y sin armas”.

A pesar de esto, el odio fascista de la extrema derecha no ha amainado en sus métodos violentos. En los focos donde se mantienen las hogueras y actos vandálicos, impiden y limitan los derechos constitucionales del resto de los ciudadanos: vecinos, trabajadores, estudiantes y transeúntes.

La ceguera de la derecha histérica los hace creer que sólo están obligados a cumplir dos artículos de la Constitución (68 y 350), omitiendo todo el resto del cuerpo constitucional. La misma Constitución los exhorta y les señala, en el artículo 131, que “Toda persona tiene el deber de cumplir y acatar esta Constitución, las leyes y los demás actos que en ejercicio de sus funciones dicten los órganos del Poder Público”. La derecha fascista debe acatar toda la Constitución, no sólo los artículos que les convenga o les dé la gana. Es toda la Constitución. Deben dejar la soberbia fascista, ya que se creen ungidos para tomar por la fuerza lo que no han podido obtener por vía electoral.

A continuación señalamos algunos de los artículos constitucionales violentados por la derecha fascista:

  1. Derecho a la Vida. El artículo 43 de nuestra Constitución señala que El derecho a la vida es inviolable”. No posee la oposición una licencia celestial para generar caos y violencia, provocando muertes y asesinatos mediante francotiradores, sicarios, guayas asesinas, aceite en las vías, etc.
  2. Derecho al Libre Tránsito. El artículo 50 de nuestra Constitución señala que “Toda persona puede transitar libremente y por cualquier medio por el territorio nacional”. Los guarimberos se creen con una autoridad fascista superior para bloquear las vías internas o vías expresas en ciudades y urbanizaciones, impidiendo el libre tránsito e “imponiéndole” al resto de los ciudadanos su “pacifico” método de protesta.
  3. Derecho al TrabajoEl artículo 87 de nuestra Constitución señala que “Toda persona tiene derecho al trabajo”. Pero las hogueras y actos vandálicos de los fascistas no solamente han impedido que los ciudadanos se desplacen hasta sus sitios y lugares de trabajo, también muchas empresas y locales comerciales se han visto afectados por el saqueo, destrucción y amenazas coercitivas efectuadas por estos “pacíficos” vándalos de la extrema derecha.
  4. Derecho al Estudio. El artículo 102 de nuestra Constitución señala que “La educación es un derecho humano y un deber social fundamental”. Sin embargo los actos vandálicos de la extrema derecha, liderizada por Voluntad Popular y Primero Justicia, han impedido el acceso de los estudiantes a las escuelas y han generado terror entre padres, representantes, maestros y alumnos, por el temor a las agresiones y los atentados contra las instalaciones educativas.
  5. Derecho a la propiedad. En el artículo 115 de nuestra Constitución “Se garantiza el derecho de propiedad. Toda persona tiene derecho al uso, goce, disfrute y disposición de sus bienes”. Sin embargo, locales comerciales, bienes, vehículos, autobuses y en general, todo lo que encuentran a su paso, ha sido destruido y consumido en las hogueras del odio. Los fascistas no tienen escrúpulos ni miramientos a la hora de saciar su sed violenta.
  6.  Protección al medio ambiente. El artículo 127 de nuestra Constitución señala que “Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro”; y la Ley de Bosques establece (artículos 151 al 153) sanciones para los que talen o derriben árboles en zonas urbanas. Todo el país ha presenciado las acciones de ensañamiento y destrucción de árboles, jardines y el ornato de las ciudades, efectuado por las hordas fascistas para alimentar sus hogueras del odio o para obstruir las vías públicas.

Se debe resaltar que los focos de violencia donde la extrema derecha descarga su odio, se circunscribe a los nichos territoriales gobernados por alcaldes opositores de Voluntad Popular y Primero Justicia (con el beneplácito del gobernador de Miranda, jefe de la derecha fascista). En estos reductos de clase media urbana, los fascistas han generado libremente destrucción y caos, ante la mirada permisiva y complaciente de las autoridades locales, los cuales violan e incumplen sus competencias y responsabilidades constitucionales, no de garantizar el orden público (excusa utilizada), sino de garantizar todos los servicios previstos en el artículo 178 de la Constitución, tales como: “prestación de los servicios públicos domiciliarios, y el mejoramiento, en general, de las condiciones de vida de la comunidad, en las siguientes áreas: Ordenación territorial y urbanística; patrimonio histórico; parques y jardines, plazas, y otros sitios de recreación; arquitectura civil, nomenclatura y ornato público. Vialidad urbana; circulación y ordenación del tránsito de vehículos y personas en las vías municipales; servicios de transporte público urbano de pasajeros y pasajeras. Protección del ambiente y cooperación con el saneamiento ambiental; aseo urbano y domiciliario, comprendidos los servicios de limpieza, de recolección y tratamiento de residuos y protección civil. Justicia de paz, prevención y protección vecinal y servicios de policía municipal”. A pesar de todas estas claras e indelegables competencias, los alcaldes fascistas insisten en que no tienen nada que ver ni hacer ante las acciones violentas que ocurren en sus municipios.

A pesar de la insistencia de los factores violentos por una salida inconstitucional, Venezuela entera habla con fuerza: somos un territorio de paz. Así lo recoge Hinterlaces: el 87% de la población rechaza los actos vandálicos. La gente señala, que el derecho del Guarimbero fascista a manifestar “pacíficamente”, termina donde empieza a violentar e impedir los derechos del resto de los ciudadanos. Ya el repudio a los violentos neofascistas es generalizado.

Sólo los ojos ciegos, enfermos y putrefactos de la derecha histérica, se niegan a ver y reconocen el accionar violento y criminal de los vándalos fascistas que matan, asaltan, queman, obstruyen vías y talan arboles sin que ningún líder opositor se exprese o rechace estos actos violentos. La derecha sólo ve el accionar de la Guardia Nacional Bolivariana, la cual está obligada a garantizar el orden público, para devolver la paz y el libre desenvolvimiento de la mayoría de los venezolanos. Así está enmarcado en el artículo 55 de nuestra Constitución: “Toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes” y “El uso de armas o sustancias tóxicas por parte del funcionario policial y de seguridad estará limitado por principios de necesidad, conveniencia, oportunidad y proporcionalidad, conforme a la ley”. Gracias la Guardia Nacional Bolivariana no hemos llegado al borde de la guerra civil, a matarnos entre hermanos, como es el plan y el deseo de los miserables líderes de la extrema derecha venezolana, agrupada entorno a Voluntad Popular y Primero Justicia.

Las Hogueras nazis de la extrema derecha van disminuyendo y siguen confinados y en vías de una nueva y contundente derrota. En nuestro país la violencia no tiene vida, la paz es la vía.

Richard Canan

Sociólogo

@richardcanan

 

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